Lactancia materna, salud para la mamá y su bebé

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El contacto íntimo que genera el acto de amamantar, especialmente durante los primeros días después del parto, fortalece el vínculo afectivo que existirá entre madre e hijo durante el resto de sus vidas. Se ha comprobado que el contacto precoz entre la madre y el bebé guarda relación con una mayor cantidad de leche, menos infecciones, un mayor crecimiento y una mejor regulación de la temperatura corporal del lactante.

Beneficios para el bebé

La leche materna es la mejor fuente de nutrientes para el niño durante los primeros cuatro a seis meses de vida y durante muchos meses continua siendo fuente importante de proteínas y de otros nutrientes, aun después de iniciarse la administración de alimentos complementarios. A diferencia de otras leches, satisface las necesidades específicas del lactante.

También reduce la frecuencia y gravedad de los estados alérgicos, como los eccemas y cólicos intestinales, porque el sistema inmunitario del recién nacido no la percibe como una proteína extraña. Por otro lado, disminuye la frecuencia de diabetes juvenil y linfoma y en etapas posteriores del desarrollo infantil, mejora la oclusión dental.

El calostro, que es la leche secretada por la glándula mamaria durante los primeros tres o cuatro días después del parto, y la leche madura contienen sustancias biológicamente activas que protegen al niño contra las infecciones: inmunoglobulinas, sobre todo la IgA, leucocitos, factor bífido (sustancia que inhibe la proliferación bacteriana reduciendo el pH estomacal), lisozima (enzima destructora de ciertos virus bacterianos) y lactoferrina (enzima inhibidora del crecimiento de bacterias enteropatógenas).

Gracias a sus componentes, la lactancia natural también reduce la exposición a alimentos, líquidos y utensilios contaminados y, por lo tanto, ayuda a prevenir la diarrea.

A pesar de la protección inmunológica otorgada por la leche materna, es inevitable que, de vez en cuando, el lactante y su madre contraigan enfermedades leves. Mayormente, esto no es motivo para interrumpir la alimentación al pecho. Por el contrario, la leche natural es sumamente beneficiosa cuando el niño está enfermo. Las infecciones respiratorias y la otitis media, en particular, son menos frecuentes en los niños amamantados.

Beneficios para la mamá

Antes de la reaparición del período menstrual, la lactancia natural generalmente impide el embarazo durante el primer trimestre después del parto, lo que prolonga el intervalo entre gestaciones. Esto equivale a una eficacia igual o superior a la de los otros métodos anticonceptivos.

La duración de la amenorrea y el retorno de la ovulación dependen de varios factores, entre ellos la duración de la lactancia, el momento en que se introducen alimentos complementarios y la frecuencia y regularidad del amamantamiento. Estos factores, cuyas raíces son culturales, fluctúan con la influencia de las presiones económicas, las campañas propagandísticas y las creencias de los miembros del personal de salud.

Durante el puerperio, disminuye el riesgo de hemorragia estimulando la contracción e involución uterinas. Algunos estudios también han demostrado que disminuye el riesgo de cáncer ovárico y mamario. Por otra parte, previene la obesidad durante la lactancia y el desarrollo posterior.

La lactancia natural es el mejor modo de proporcionar al recién nacido los nutrientes que necesita. La OMS la recomienda como modo exclusivo de alimentación durante los 6 primeros meses de vida; a partir de entonces se aconseja seguir con la lactancia materna hasta los 2 años, como mínimo, complementada adecuadamente con otros alimentos recomendados por profesionales.

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